Una previsión de producción de 10 millones de kilos de Cereza del Jerte DOP en el 30º aniversario

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha iniciado la certificación de las primeras cerezas de la temporada. El sello D.O.P. garantiza al consumidor los máximos estándares de calidad para el mercado. La campaña de Cereza del Jerte 2026 adquiere un carácter especialmente relevante al cumplirse 30 años de su sello. El Consejo Regulador lleva tres décadas certificando el origen y excelencia de este fruto. A través de un riguroso control de selección, el sello de calidad D.O.P. Cereza del Jerte distingue a las mejores cerezas y picotas de la zona de producción incluida en la demarcación geográfica de la D.O.P.

El presidente del Consejo Regulador, José Antonio Tierno, destacó que para la denominación es “una hazaña y un hito” llevar tres décadas certificando producto en “un mercado tan competitivo”. “La certificación de cereza y picota es muy importante porque es el único medio que tiene el ciudadano de tener la garantía de que el producto que está consumiendo se ha producido en determinadas condiciones culturales, medioambientales y económicas”, expresó. La DOP Cereza de Jerte tiene buenas perspectivas para la campaña 2026. Prevé certificar 10 millones de kilos de cereza. Serán las únicas cerezas de las producidas en la demarcación geográfica que lleven el sello D.O.P. En esta línea, el presidente destacó que esperan un mayor volumen de kilos por la consolidación de las nuevas variedades de cereza  introducidas el año pasado: Van, Lapins y Burlat.

 

Las cerezas del Jerte llegan antes este año

Este año, precisamente en el 30 aniversario del sello DOP Cereza del Jerte, la campaña se ha adelantado. Lo que puede suponer una “ventaja competitiva”, según destacó Tierno. Explica que “el cliente está esperando el producto y el hecho de llegar antes puede ayudar a posicionar mejor las cerezas certificadas por la DOP”. Por contra, también señaló que una campaña temprana también plantea desventajas, como “un mayor riesgo de verse afectada por fenómenos climáticos, como granizo o lluvias excesivas que puedan dañar la fruta”. “En definitiva, somos optimistas y esperamos una campaña competitiva tanto en volumen, como en calidad del producto”, destacó.

La campaña de certificación se inicia con la variedad Burlat, la más temprana. Tiene un calibre de entre 22 y 28 milímetros y su producción se extenderá hasta finales de mayo. Tras ella, la próxima variedad en certificarse y llegar al mercado será la Navalinda, seguida de Van. Por último, en junio, llegarán las picotas del Jerte, las más especiales, y la variedad de cereza Lapins, la más numerosa en la comarca. Esta última se produce hasta finales de julio o principios de agosto y supone más del 40 % del total de la producción.

 

Alemania y Reino Unido: principales destinos europeos de la cereza del Jerte

Las cerezas del Valle del Jerte son un producto apreciado dentro de las fronteras nacionales, pero también cuentan con un importante reclamo internacional. Aproximadamente, el 60% de las cerezas certificadas se exportan a Europa, con especial peso en países como Alemania, Reino Unido e Italia, así como a los países nórdicos y del este de Europa. “Es una satisfacción comprobar que nuestra cereza se aprecia dentro y fuera de nuestras fronteras, lo que permite garantizar la rentabilidad de los agricultores y seguir protegiendo un cultivo que es el corazón de nuestra tierra”, concluyó el presidente de la DOP Cereza del Jerte.

 

Las cerezas y picotas del Jerte, un producto único

En el Valle del Jerte se cultivan más de cien variedades de cereza y picota, pero solo ocho de ellas cuentan con el sello de calidad de la DOP. Crecen entre montañas de hasta 1.200 metros de altitud, su cultivo se desempeña de forma natural y su recolección se lleva a cabo de forma tradicional para respetar la delicadeza del producto. Esta minuciosa labor, realizada de forma familiar, se convierte en la mejor garantía de un sabor único.

El sello de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte, que cumple 30 años, garantiza la máxima calidad es fácilmente distinguible gracias a la contraetiqueta ubicada en las cajas de cerezas y picotas que llegan a los mercados procedentes del Valle del Jerte.