Pueblos del Valle del Jerte. Rebollar, entre callejones y rocas

Rebollar es uno de los pueblos del Valle del Jerte con más encanto. También el más pequeño. A más de 600 metros de altitud, cuenta con unos 200 habitantes. Su nombre procede de la palabra “Rebollo”. Este término, “monte pequeño”, describe a la perfección las características de ubicación del municipio, situado en la una ladera empinada, en la margen derecha del Valle.

Rebollar, Valle del Jerte 2Lo que más destaca de rebollar es su urbanismo. Acoge una muestra de la arquitectura serrana típica de la comarca. Con una curiosa peculiaridad, el pueblo se articula esquivando grandes rocas graníticas, que han quedado asentadas en sus calles y conforman hoy parte de su identidad. De hecho, en algunas zonas, las viviendas dan un aspecto de casas colgantes. Un ejemplo de ello es las dos “Casas del Canchal”.

Rebollar es un pueblo de callejones muy estrechos, calles serpenteantes y empinadas. Las casas conforman fachadas irregulares, que destacan por sus aleros y balcones de madera. En algunas zonas, casi se tocan entre sí, dando al pequeño pueblo un aspecto un tanto laberíntico y caótico, que le confiere un encanto genuino.

Como otros municipios de la comarca, Rebollar vive del cerezo. Sin embargo, sus casas tienen también pequeños huertos que acogen otros árboles y frutales, como limoneros, naranjos, granados, parrales, lauros e higueras.

 

La historia del municipio

Como recuerda la web del Ayuntamiento de Rebollar, la habitación del territorio está documentada desde la Prehistoria. En sus alrededores se han localizado restos de hachas, puntas de lanza, utensilios de molienda o tumbas antropomórficas en piedra. En el Neolítico, se localiza la cueva del Butracón y, de época romana, se han recogido monedas, útiles de cerámica o pesas de telares en el Cerro Patín.

En la Edad Media, el Valle del Jerte fue una zona fronteriza entre cristianos y musulmanes. Los primeros núcleos de población datan del siglo XII. Los vecinos de una de esas primeras poblaciones serranas, Ojalvo, fundaron Rebollar. Posteriormente, pasó a depender de Valdastillas y de la extinta Campana de Ojalvo, en referencia a la Iglesia que agrupaba a las comunidades cristinas próximas y que desapareció en el siglo XVII.

En el siglo XIX, Rebollar alternó su dependencia de El Torno y Valdastillas, hasta recuperar la independencia administrativa en el año 1929.

 

Iglesia, miradores y rutas de senderismo

Reboollar, Valle del Jerte 3Además de recorrer sus calles, muestra de la arquitectura civil de Rebollar, merece una visita su Iglesia parroquial. Dedicada a Santa Catalina, es una construcción humilde siglo XVII, reformada recientemente. Consta de una nave interior de dos tramos y cabecera, articulados y sostenidos por pilares y arcos de medio punto. Una techumbre de madera a dos aguas cubre el templo, que acoge una píxide de plata de estilo gótico-renacentista. Fue donada por el obispo Gutierre de Vargas y Carvajal, según consta en el escudo de la peana del templo.

Por otra parte, como el resto del Valle del Jerte, Rebollar es ideal para los amantes de la naturaleza. Desde el casco urbano parten diversas rutas de senderismo que permiten adentrarse en bosques, gargantas y miradores naturales, como el del Paseo de los Naranjos. El sendero SL-CC-28 Garganta La Puria permite contemplar este cauce de agua, con su cascada y zona de merendero.

Otra opción para conocer Rebollar son las rutas para bicicleta de montaña, como la BTT 6 Sierra de Tormantos. Este enclave, también puede recorrerse a pie, disfrutando de una de las rutas de alta montaña del Valle del Jerte.