Las cerezas del Jerte

En el Valle del Jerte se cultivan más de cien variedades de cerezas.

De todas ellas, solo cinco variedades autóctonas cuentan con el sello de la Denominación de origen Protegida Cereza del Jerte. Son las Cerezas del Jerte y Picotas del Jerte.

La Picota del Jerte, además de distinguirse por su sabor, tienen como característica más visible que se comercializan sin rabito. El pedúnculo se queda prendido del cerezo en la recolección. Existen cuatro variedades de picotas del Jerte: Ambrunés, Pico Colorado, Pico Negro y Pico Limón Negro. Encontrarás sus características en esta web en la sección La Picota del Jerte.

Las cerezas del Jerte certificadas de la variedad Navalinda llegan al mercado entre mayo y junio.

Es más temprana que las picotas del Jerte y se cultiva en Navaconcejo, Valdastillas, Rebollar, Cabrero, Casas del Castañar y El Torno. Su calibre es mayor que el de las picotas del Jerte, en torno a los 28 mm. Sin embargo, como las anteriores, se caracterizan por su dulzor. Son cerezas de forma acorazonada y crujientes.

Con respecto a las cerezas del Jerte, solo existe una variedad con pedúnculo certificada por el Consejo Regulador de la DOP Cereza del Jerte: la cereza Navalinda.

Las cerezas del Jerte con denominación de origen protegida se cultivan de forma artesanal.

Son un cultivo natural, cuya recogida y tratamiento tradicionales multiplican sus propiedades, haciendo que lleguen al mercado en el momento óptimo para el consumo.
Son ricas en flavonoides, oligoelementos y vitaminas. Crecen entre montañas, regadas por arroyos de agua cristalina y se recogen a mano en cestas de castaño. Una tradición secular en el Valle del Jerte.