Vista aerea del Valle del Jerte

Os invitamos a recorrer nuestra comarca y conocer muchos de sus rincones. Esta vez no vamos a hacer senderismo, sino una ruta en coche por el Valle del Jerte, recorriendo los pueblos de la sierra, en la parte sur. Podréis hacerla en cualquier época del año, pero os recomendamos, especialmente, la floración.

 

Valdastillas, punto de inicio

Comenzaremos la ruta en Valdastillas, pueblo situado en el tramo medio de la cuenca del río Jerte. Desde allí, tendremos una magnífica perspectiva del valle. Recorriendo sus calles, podremos disfrutar de su iglesia del siglo XVI, dedicada a Santa María de Gracia, con dos retablos de cerámica talaverana.

También podremos contemplar las balconadas corridas o los edificios de adobe rojizo.

Saliendo en dirección a Piornal, encontraremos la cascada del Caozo, una de las joyas del Valle del Jerte, especialmente si lleva caudal.

 

Piornal, a caballo del Jerte y La Vera

Nuestra siguiente parada será el pueblo de Piornal, situado en el punto más alto de la región. Se encuentra entre el Valle del Jerte y la comarca de La Vera. Su nombre viene por los piornos, un arbusto de las zonas de sierra, que posee una preciosa flor amarilla.

A mediados de enero, podremos disfrutar de una de las fiestas más especiales de España, el Jarramplas. Y, en cualquier época del año, podremos contemplar la representativa arquitectura serrana de la comarca.

Destaca también en este municipio el Palacio del Obispo Pedro González de Acevedo o la Iglesia de San Juan Bautista, del siglo XV.

 

Camino a Barrado

Dejaremos Piornal por la carretera CC-139, tomando el desvío hacia Barrado. Se trata de un núcleo ganadero, que nace a finales del Medievo. Posteriormente, su economía evoluciona hacia la explotación de castaños, cerezos y frutales.

La disposición urbana, adaptada a la pendiente, lo convierte en uno de pueblos más singulares de la comarca. Destaca la iglesia parroquial, dedicada al mártir San Sebastián, del siglo XVI. También deberemos visitar el Roble Grande de la Solana, árbol de 15 metros de altura y un perímetro de casi 4 metros.

 

Cabrero, núcleo de pastores

Seguimos nuestra ruta hacia Cabrero, municipio nacido a finales de la Edad Media, como núcleo de pastores. Se trata de un laberinto de callejones en pendiente y entrecruzados entre sí. Su arquitectura engloba la montañesa, con predominancia de los mamparos, y la entramada.

Destaca la iglesia parroquial de San Miguel, del siglo XVIII. Sobresalen, especialmente, sus tallas policromadas.

 

Casas del Castañar y la Ruta de los Castaños

Nuestra siguiente parada es Casas del Castañar, sobre la Sierra de San Bernabé. En el municipio encontraremos los restos del Castro Celta de Villavieja y del despoblado medieval de Asperilla. También destacaremos la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVI. Por último, os recomendamos la Ruta de los Castaños. Se trata de una ruta de senderismo que parte del propio pueblo, donde podremos ver algunos impresionantes ejemplares. Es muy recomendable en otoño, con los ocres de las hojas caídas.

 

El Torno, el mirador del valle

Cruzaremos el valle, y en los montes conocidos como Traslasierra, llegaremos a El Torno. Este pueblo se conoce como El Mirador del Valle por las magníficas vistas que ofrece. 

Antes de llegar, a unos 2 km, se encuentra el Mirador de la Memoria, con un conjunto escultórico que rinde homenaje a las víctimas de la Guerra Civil.

En el núcleo destacan las casas entramadas con solanas y la iglesia de la Virgen de la Piedad, del siglo XVI. En este templo destaca su retablo barroco. Saliendo de El Torno, podremos encontrar un centenar de Chozas, antiguas construcciones de piedra, que usaban los pastores.

 

Acabando en Rebollar

Acabaremos la ruta en dirección a Rebollar, pueblo en la ladera del margen derecho del Valle del Jerte. Es un pueblo, como la mayoría de los de la comarca, que vive del cerezo.

Destaca su urbanismo, de callejones estrechos y empinados. En este municipio encontraremos muchos ejemplos de arquitectura popular, como los aleros y balcones de las casas. También merece una visita la Iglesia parroquial de Santa Catalina, humilde construcción del siglo XVII. Alberga una píxide de plata de estilo gótico-renacentista.

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