La Picota del Jerte se cultiva de un modo artesanal y su producción apenas ha cambiado a lo largo de los años, de ahí su exquisito sabor y propiedades saludables. Hace unos 30 años representaba el 100% de la producción de cereza en el Valle del Jerte y era el principal sustento de sus habitantes. Hoy, sigue siendo un importante dinamizador para las tierras del Valle del Jerte, donde se cultivan en total 100 variedades de cereza .

A pesar de ser un cultivo tan tradicional, los agricultores del Valle del Jerte cuentan con las más modernas técnicas de control de calidad y enfriamiento para alargar la vida útil del producto e intentar llevarlo a mercados lo más alejados posible del valle extremeño.

De hecho, la vida útil de la fruta depende del tiempo que pasa desde que se recolecta hasta que recibe el primer golpe de frío una vez que llega a las instalaciones de las cooperativas de agricultores.

La Picota del Jerte se recoge a mano y se coloca cuidadosamente en cajas de cartón o plástico, formato en el que las cerezas llegan a las cooperativas, clasificadas o no por calibres (diámetro de la circunferencia de la cereza).

La cajas de plástico o cajas de campo sufren un proceso de seleccionado y otro de enfriado, denominado ducha de agua fría. A continuación, se pasa a calibrar aquellas cerezas que no se habían separado por tamaños en la zona de cultivo.

Por último, se realiza el envasado en distintos formatos (250 gramos, medio kilo, un kilo) para enviarlas a diferentes mercados. ¿Sabías que las más pequeñas se envían a Ferrero Rocher para hacer bombones? ¿O que hasta el 60% de las Picotas del Jerte se marchan fuera de España?

Os dejamos un vídeo de nuestro canal de YouTube para que conozcáis mejor el proceso de producción de este grandioso fruto.

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