Además de la Fiesta del Cerezo en Flor, que homenaje el inicio de la primavera y la inminente llegada de las cerezas, los pueblos del Valle del Jerte reservan en el calendario otras importantes citas festivas. La fiesta de Las Candelas, en Jerte, La del fuego, en Tornavacas, o Jarramplas, en Piornal, constituyen una interesante muestra del folclore local. En esta entrada os hablamos de estas fiestas, de gran tradición e interés.

Jarramplas. Declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, esta celebración tiene lugar entre el 19 y 20 de enero en Piornal y su origen es desconocido. Cada año, un vecino, cubierto con un traje compuesto por cintas de colores y una máscara, también colorida, con forma cónica y que remata con unos cuernos, toca el tamboril, mientras una lluvia de nabos, lanzados por los vecinos, cae sobre él. Este acto de castigo parece estar relacionado con la tradición que vincula al Jarramplas con un ladrón de ganado. La fiesta y la persecución del Jarramplas se extiende mientras este personaje consiga animar a los vecinos y constituye una de las representaciones más características del folclore piornalego y del Valle del Jerte.

Fiesta de Las Candelas o Candelarias. Además de en Jerte, se celebra en distintas localidades de Extremadura, destacando la de Almendralejo (Badajoz), para honrar a la Vírgen. Tiene lugar cuarenta días después de la Navidad, del nacimiento del Niño Jesús, y la cuarentena o reclusión de María tras el parto. En Jerte, esta fiesta se prolonga entre los días uno, dos y tres de febrero, destacando como acto más importante el canto de las “alboradas” o “alborá”, coplas alusivas a la purificación de la Vírgen. Este acto tiene lugar en la madrugada del dos de febrero, cuando los los doce mayordomos recorren el pueblo, acompañados por jóvenes que lucen trajes regionales, y se paran a degustar dulces típicos (cañas, huesillos y roscas), acompañados de licor de “gloria”, en cada mayordomía. Como en otras fiestas populares de esta comarca cerecera, también en Las Candelas hay un guiño a la cosecha que está por llegar. Durante la procesión del día dos de febrero, la Vírgen porta encendida una vela que, según si se apaga o continúa encendida, indica cómo será el año agrícola.

El Cerezo en Flor. Esta fiesta, considerada de Interés Turístico Nacional, suele prologarse durante unos diez días y se celebra en todo el Valle del Jerte, destacando cada año las dos localidades que acogen los actos de inicio y clausura de la celebración. Coincide con la floración del cerezo y no tiene una fecha fija, lo que no le resta popularidad, ya que el Valle del Jerte acoge a miles de visitantes. Esta celebración se acompaña de un gran número de actividades y actos folclóricos en la comarca del Valle del Jerte.

Fiesta del fuego. El dos de mayo, nada más oscurecer, el pueblo de Tornavacas se llena de hogueras para celebrar estar antigua tradición, con tintes mágicos y en la que las hogueras sirven de excusa para charlar, degustar dulces típicos y vino, e incluso para asar carne. La más importante de las hogueras es la que se alza en el centro del pueblo, en la Plaza de la Iglesia.

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