El Valle del Jerte, donde crecen las Picotas y Cerezas del Jerte, cuenta con once municipios. En otras entradas hablamos de Cabezuela del Valle, de Barrado, Cabrero y Casas del Castañar, y también de los tres municipios por los que se extiende la Garganta de los Infiernos, que son, además de Cabezuela del Valle, Tornavacas y Jerte. En esta entrada os hablaremos de El Torno, Piornal, Navaconcejo, Rebollar y Valdastillas.

El Torno se asienta en la falda del monte de Tras la Sierra y cuenta con una excelente vista del Valle del Jerte, tanto es así que se conoce al municipio como “El mirador del valle”. El visitante se encontrará en El Torno entre callejuelas y construcciones de piedra, hechas con adobe y provistas de solanas y aleros. Una de sus particularidades son las chozas de piedra que pueden encontrarse en las afueras, en la zona alta de la sierra del Torno, conocida como Las Vaquerizas, por ser parada de cabreros y vaqueros. Tampoco hay que olvidar la Iglesia de la Vírgen de la Piedad, construida a mediados del siglo XVI y reformada un siglo después. ValledelJerte_paseando

Navaconcejo se encuentra en la parte baja del Valle del Jete. Por este municipio atraviesa el río que da nombre a la comarca. Destacan sus casas con balcones de madera; la ermita del Cristo del Valle; la de San Jorge, del siglo XII, y la edificación conocida popularmente como “La Fábrica”, construida en 1625 y donada a los frailes franciscanos para la fabricación de sayales.

Piornal es el pueblo más alto de Extremadura. Se encuentra a 1.175 metros sobre la Sierra de Tormantos. En su término municipal está la Garganta Bonal, con la zona del baño del Charco del Calderón, que se precipita, río abajo en la cascada del Caozo, de más de 30 metros de altura. Cuenta también Piornal con mirador, que permite contemplar el fondo del Valle del Jerte.

Rebollar es un pueblo pequeño, de menos de 300 habitantes. Su distribución está fuertemente condicionada por el terreno. Sus calles son empinadas y abundan los bancales de cerezos y olivos. Destacan sus “Casas del Canchal”, situadas sobre moles de granito para aprovechar el terreno y que parecen casas colgantes. También la Iglesia de Santa Catalina, del siglo XVII.

Por último, poblado de bancales con cerezos, el término municipal de Valdastillas ofrece al visitante muestras muy bien conservadas de la arquitectura tradicional cuqueña, de entramados con adobes de barro rojizos y solanas sobresalientes. En Valdastillas destaca su Iglesia de Santa María de Gracia, construida en el siglo XVI.

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