Además de riquísimas, las cerezas han servido de inspiración a distintos autores, protagonizando títulos de conocidos libros. Ahora que nos hemos quedado sin cerezas del Jerte, por el fin de temporada de este estupendo producto, os proponemos algo de lectura para el invierno, como habíamos hecho ya en alguna entrada anterior. Sin duda, una de las historias en las que la cereza, o en este caso el cerezo y sus flores, cobran más protagonismo es el El Jardín de los cerezos, de Antón Chéjov. En esta entrada os hablamos de otros cuatro libros en los que la cereza tiene un papel protagonista o sirve como elemento ambiental.

Empezamos con un relato de Emilia Pardo Bazán titulado “Las cerezas”. El cuento relata el pecado de un cura de pueblo que no pudo resistirse a la tentadora fruta. Este cuento es uno de los más de ciento setenta cuentos escritos por la autora gallega, introductora del Naturalismo en España.

La canción de las cerezas es una novela escrita por Blanca Riestra y ganadora del VI Premio Ateneo Joven de Sevilla de Novela en 2001. Este libro está ambientado en Paris en los años 90, aunque evoca el ambiente literario de finales del siglo XIX y principios del XX. Es un relato agridulce, de aprendizaje, que cuenta la historia de una estudiante Erasmus que huye de su ciudad natal en el Norte de España al París soñado de los poetas y que tiene como tema central la búsqueda de la felicidad y el descubrimiento del amor.

Niño leyendo / gettyimages.com

Llegó el tiempo de las cerezas, escrita por Nativel Preciado y publicada en 2008, es una novela que entremezcla ficción con acontecimientos reales. El libro evoca con nostalgia el tiempo pasado, a través de su protagonista, Carlota, una actriz abrumada por el paso del tiempo y con miedo a perder la memoria, y constituye un canto a la primavera, estación cuya llegada anuncian las flores del cerezo.

La periodista nos cuenta en el libro la historia de una mujer nacida en España a medidos del siglo XX, que ha vivido las grandes tragedias históricas de este periodo: la guerra civil en España, la persecución nazi, la Siberia de Stalin o la guerra de Vietnam. Al borde de los 60, divorciada y madre de una hija, teme el abandono y la soledad, y se dedica a contemplar sus mejores recuerdos. En su camino se cruza entonces un extraño personaje, que le enseña a sostener el ánimo, abrir las ventanas y contemplar la primavera.

Terminamos con un relato infantil, Cereza guinda, publicado por Edelvives y escrito por Benjamin Lacombe. Cereza, guinda cuenta la historia de Cereza, una niña sin amigos, marginada por el grupo de clase hasta que un día su padre, dueño de una perrera, llega a casa con un perro abandonado, Guinda. Ambos se hacen inseparables hasta que un día el chico más popular de la clase de Cereza llega a su casa para recoger al perro.

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