Las más famosas frutas del Valle del Jerte son las picotas, las cerezas sin pedúnculo, jugosas y dulces. Pero en estas tierras se cultivan más de cien variedades de cereras. Y, en general, existen infinidad de tipos más. En esta entrada os invitamos a llevar a vuestra mesa una fruta de la familia de las cerezas, aunque menos conocida: las cerezas ácidas o guindas.

Las cerezas ácidas pertenecen a la especie Prunus cerasus, estrechamente emparentada con la Prunus avium o cereza dulce. En realidad, son la variante más antigua y silvestre de estos frutos, antes de que generaciones de agricultores humanos aplicasen la selección para favorecer el desarrollo de versiones más dulces.

No obstante, el cultivo de cerezas ácidas no ha desaparecido porque su particular sabor y textura son agradables a nuestros paladares. También son conocidas como guindas o cerezas de Morello, en Lationoamérica. Habitualmente se usan en repostería o para preparar el famoso licor de guindas,  que es tradicional en muchas regiones de España – os dejamos una receta casera para prepararlo.

Las propiedades de las cerezas ácidas no tienen nada que envidiarle a sus primas más dulces. Al igual que ellas, tienen un alto contenido en atioxidantes, especialmente en antonacinas, las sustancias que les dan su característico color, y que son los más potentes entre los flavonoides. Previenen el envejecimiento de la piel, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

Los antioxidantes también previenen el daño muscular durante el ejercicio, y la fructosa de las guindas ayuda a reducir las agujetas. Un platito de cerezas ácidas antes de salir a correr aumentará tu resistencia y te ayudará a prevenir lesiones. También resultan adecuadas como diurético, por su alto contenido en líquidos y vitaminas.

Las cerezas ácidas ayudan a bajar el colesterol alto y los triglicéridos, previenen las inflamaciones y mitigan el daño que pueden causar los radicales libres. Por su alto contenido en fibra y su bajo aporte calórico, casi no engordan y son el complemento ideal en cualquier dieta de adelgazamiento. Acompañar con cerezas un alimento graso ayuda a reducir la absorción de lípidos y, por lo tanto, el aumento del tejido adiposo en el abdomen.

Además, el jugo de las cerezas ácidas estimula la producción de melatonina, una hormona que el cerebro genera en la glándula pineal y que, entre otras muchas funciones, ayuda a regular bien los ciclos de sueño. Su carencia va acompañada a menudo de insomnio y depresión. Por lo tanto, su consumo está asociado a una mejora de la calidad del sueño, lo que supone numerosos beneficios para la salud.

Esperamos que este artículo os haya servido para conocer mejor las cerezas ácidas. Pero lo más importante es disfrutar de su sabor. Hay muchas posibilidades, como podréis ver en este listado de recetas de Cookpad. ¡Buen provecho!

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