Rutas por el Valle del agua. Cascadas y gargantas del Jerte

Por su riqueza natural y sus parajes, la comarca del Jerte, también conocida como el Valle del agua, es un lugar ideal para disfrutar de la naturaleza. En verano existen excursiones y rutas por el Valle del Jerte en las que puedes refrescarte en sus zonas de baño y piscinas naturales. Te hablamos de algunas de las posibilidades del entorno. ¡Descubre rutas por el Valle del agua!

Ruta de Los Pilones (6,5 km ida).

Esta es una de las rutas por el Valle del Agua más populares para toda la familia. Discurre a lo largo de la reserva natural Garganta de los Infiernos, la más importante y de más caudal de la comarca. Lo más significativo es la sucesión de marmitas de gigante producidas por la erosión del agua sobre el lecho del río. Crean unas fosas naturales ideales para darse un baño y tomarse un descanso.

Ruta del puente de Los Papúos (2,3 km ida)

Este sendero corto y de baja dificultad lleva hasta el puente de Los Papúos y recorre la garganta del mismo nombre. Es otra de las rutas por el Valle del agua más populares y permite apreciar la riqueza hídrica de la comarca. La Garganta de Los Papúos atrae cada año a cientos de visitantes. Practican distintos deportes de aventura aprovechando los saltos y cascadas del río.

Ruta Cascada del Caozo (7,5 km circular)

La ruta de la Cascada del Caozo, que sale y regresa al municipio de Valdastillas, es pequeña y circular. Se puede realizar con niños y lleva hasta una de las cascadas más espectaculares del Jerte, la del Caozo, a la que también se llega en coche. En el descenso, se encuentra la piscina natural de la Garganta de Bohonal, ideal para un baño relajante antes de continuar el descenso.

Ruta Garganta La Puria (12 km circular)

Esta ruta va desde Rebollar hasta El Torno y circula a lo largo de la Garganta de La Puria. En este sendero, también apto para realizar con niños, podemos ver dos impresionantes cascadas, La Cola de Caballo y El Manto de la Virgen. Esta última cuenta con un mirador desde el cual se pueden apreciar las impresionantes vistas de esta cascada, a la que llegan también otras rutas por el Valle del agua.

Disfrutando de la naturaleza cerca del Valle del Jerte: el Parque de Monfragüe

monfrague torre bAquellos apasionados de la naturaleza que visitan el Valle del Jerte para disfrutar de paisajes tan espectaculares como los que ofrecen la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos o sus múltiples rutas senderistas, no pueden dejar de visitar un enclave cercano de espectacular belleza. A unos 48-60 minutos en coche, dependiendo el pueblo del Valle del Jerte del que se parta, y en el triángulo formado por Plasencia, Cáceres y Trujillo, se encuentra el Parque Nacional de Monfragüe. Fue el primer espacio natural que recibió protección oficial en Extremadura (1979), dispone de más de 18.000 hectáreas y constituye el hábitat de gran cantidad de aves y otros animales. Desde 2003, cuenta, además, con el reconocimiento de la UNESCO como reserva de la Biosfera. En esta entrada, os hablamos de este paraíso natural.

El Parque de Monfragüe, que se divide en tres hábitats principales: matorral mediterráneo, dehesas y roquedos y masas de agua, tanto ríos como embalses, debe su nombre a los romanos y a las referidas características de su paisaje. Los romanos lo bautizaron como mons fragorum, monte denso.

Sin embargo, no fueron estos sus primeros pobladores, como atestiguan las pinturas rupestres que pueden encontrarse en la Cueva del Arte Rupestre del Castillo de Monfragüe, que datan del 2.500 a.C. Y que fueron descubiertas en 1970, siendo el conjunto más representativo de la pintura esquemática en el entorno de Monfragüe.

Otro de los atractivos del parque, muy cercano a las citadas cuevas, es la Torre del Homenaje del Castillo de Monfragüe, una de las mejores zonas para el avistamiento de aves. Se trata de los restos de un antiguo reciento amurallado, de origen árabe y que se alza en lo alto de una colina. El castillo se levantó inicialmente a principios del siglo IX y, posteriormente, fue reconstruido en los siglos XII y XV. De sus cinco torres, solo se conserva actualmente la del Homenaje, junto a la Ermita de Monfragüe, que acoge anualmente una romería, así como a la Virgen de Monfragüe, una talla bizantina del siglo XII.

monfrague aves bPero sin duda, el tesoro más importante del Parque Nacional de Monfragüe lo constituyen la gran variedad de especies animales que el visitante puede encontrarse. Actualmente, este paisaje representa el hábitat de más de 200 especies de vertebrados, de entre los que las aves suponen el grupo más numeroso. De hecho, esta es una de las zonas de España de mayor interés ornitológico, declarada Zona de Especial Protección de Aves ( ZEPA), en 1988.

Entre el grupo de aves, destacan en número el buitre negro y el leonado, pero también pueden encontrarse ejemplares de águila imperial, imperial ibérica, real y perdicera, así como de cigüeña negra, búho real o alimoche.

Entre los mamíferos destacan las nutrias, el meloncillo, la garduña o el gato montés, pero, sobre todo, el escurridizo lince ibérico, especie en peligro de extinción.

Os animamos a hacer una escapada a este excepcional entorno cuando visitéis el Valle del Jerte.

Un recorrido por los árboles singulares del Valle del Jerte

Floración Valle del JertebajaAdemás de cerezos, en el Valle del Jerte existe un variado conjunto de árboles, algunos de ellos muy especiales. Los árboles catalogados como árboles singulares de Extremadura destacan por sus características biométricas, sus particularidades o por su interés cultural e histórico. Varios de ellos se encuentran en el Valle del Jerte, como el Roble Grande de La Solana o el Roble del Prado Sancho.

En el entorno de la localidad de Barrado se localizan los robledales de La Solana y la Garganta del Obispo, que están entre los mejor conservados de Extremadura. El Roble Grande se encuentra en el paraje conocido como Collado de Paula, en el Monte de la Solana. Se trata de un árbol monumental, de unos 300 años de antigüedad y una altura que ronda los 18 metros, con un perímetro que alcanza los 3,6 metros.

El Roble del Prado Sancho, que se encuentra en Cabezuela del Valle, es otro ejemplar destacable, que alcanza los 25 metros de altura.

Junto con la encina, el roble es uno de los árboles en torno a los que existen más tradiciones en Extremadura. Una de ellas es la de “Pasar por el roble”, un ritual curativo propio del Valle del Jerte. Consistía en hendir un tronco de este árbol para hacer pasar por entre las dos mitades a una persona enferma, generalmente un niño. Luego, se unían ambas mitades con cuerdas de modo que el destino del roble y el de la persona enferma quedaban unidos. Si el roble sobrevivía, la persona se curaba.

Mucho arraigo entre la población local tenía también el Roble Sagrado del Cristo de la Victoria de Valdastillas. Se le atribuían propiedades mágicas hasta que fue derribado por un vendaval en marzo de 1990. Estaba considerado un árbol sagrado y casi inmortal, con la virtud de florecer en invierno, adelantándose un mes al resto de ejemplares de su especie. Se creía también que su leña era incombustible y que si alguien le arrojaba una piedra esta era devuelta.

Además de robles castaños y, por supuesto cerezos, que alcanzan su apogeo durante la floración −cuando más de un millón de estos árboles tiñen de blanco el Valle del Jerte−, por estas tierras pueden localizarse otros árboles que merecen la atención del visitante. El abedul es una especie esporádica en la España mediterránea, pero, en Extremadura, existen unos 500 ejemplares adultos, parte de los cuales se localizan en el Valle del Jerte. También por estas tierras pueden verse tejos, de los que quedan unos 250 en la comunidad extremeña, y alisedas, en las gargantas de Bonal, Nogaledas, Collado de las Yeguas y Buitrea. Igualmente existen fresnedas en el paraje de Coto de Navacebrera, en Casas del Castañar.

Encontraréis más información sobre los árboles singulares de Extremadura en este documento del Gobierno autonómico o en la web de Extremadura Turismo.