Ya se conoce el mapa genético de la cereza ambrunés

El mapa genético de la cereza ambrunés ha dejado de ser un misterio. Un trabajo conjunto del Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura (CICYTEX), el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), y la Michigan State University, ha servido para elaborar el primer mapa genético detallado de la variedad de cereza ambrunés, con más de 600 marcadores moleculares.

El estudio ha sido dirigido por el investigador extremeño Francisco Balas, y abre una puerta que hasta ahora parecía cerrada en la mejora del cultivo del cerezo: permite seleccionar los genes responsables de la firmeza y el tamaño del fruto. Esto dará lugar a cerezas ambrunés de mayor tamaño y mejor resistencia al transporte.

La cereza ambrunés es una de las variedades características del Valle del Jerte, y la más producida dentro de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte. También se encuentra en La Vera y el Valle de Ambroz, parte de cuyas comarcas forma parte de la demarcación de la DOP Cereza del Jerte.

Se trata de un tipo de picota (cereza sin rabito) de excelente sabor y una buena capacidad natural de conservación, por lo que resulta muy interesante como base para los programas de mejora genética de los cultivos, como el que se lleva a cabo en el CICYTEX (Centro de Investigaciones Científicas y Tecnológicas de Extremadura).

La investigación del profesor Balas se ha centrado en identificar el componente genético de estas cualidades de la cereza ambrunés, con especial atención a la firmeza de su carne. Una de sus ventajas naturales es que soporta bien el almacenado, procesado y transporte, y llega a los mercados en mejores condiciones que otras variedades.

Pero solo es el principio, este mapa puede dar lugar a nuevas investigaciones para encontrar los genes de otros atributos específicos, como la resistencia a los cortes, la fecha de maduración, o el color, entre otros muchos posibles. Haría así avanzar más rápidamente la selección natural y permitiría adaptar los frutos a las necesidades de la producción agrícola y, en un futuro cercano, hacerlos más resistentes a las enfermedades.

El proyecto del mapa genético de la cereza ambrunés ha sido financiado por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INA) y por el programa de fondos europeos FEDER. Se ha desarrollado durante los años 2015 y 2016, a partir del estudio de 140 árboles, con muestras de 25 frutas por cada árbol.

Frutas con hueso: cuatro opciones saludables para el verano

recetas con cerezasRefrescante, sabrosa y sana. El consumo de fruta en el verano es una buena opción para hidratar el cuerpo de forma rápida, con un buen aporte de vitaminas, minerales y fibra, y sin añadir grasa. Además, la fruta es un complemento alimenticio estupendo para las actividades de verano, tanto para incluir en la mochila de la playa, como en cualquier ruta turística o actividad de senderismo, por ejemplo. El verano es tiempo de frutas con hueso, las conocidas como drupas, por contener en su interior un hueso duro, y que destacan también de por su sabor y color. En esta entrada os recomendamos cuatro tipos de fruta de verano, con hueso, para que cuidéis vuestra alimentación en la época de calor.

Cerezas y picotas. Las cerezas llegan incluso antes de que comience el verano. La Denominación de Origen Cereza del Jerte certifica cinco variedades de cerezas. La más temprana es la Navalinda, que se recoge del árbol con rabo y es muy sabrosa. Puede consumirse ya en mayo. A partir de junio, llegan las cuatro variedades de picotas del Jerte: Ambrunés, Pico Negro, Pico Limón Negro y Pico Colorado. En general, la cereza tiene infinidad de beneficios para la salud: previene la anemia y las enfermedades cardiovasculares, es beneficiosa ante problemas urinarios e inflamatorios, y es un alimento protector frente al cáncer. Además, las cerezas del Jerte son doblemente saludables, según estudios recientes efectuados por la Universidad de Extremadura (UEX). Las cerezas del Valle del Jerte presentan unos elevados índices de triptófano, serotonina y melatonina, que las convierten en un eficaz potenciador del sistema inmune. El triptófano y la serotonina impulsan la actividad y el buen estado de ánimo durante el día y, por la noche, la hormona melatonina actúa como un excelente favorecedor del sueño, tal y como concluye la investigación realizada por la UEX.

Ciruela. La ciruela es otra fruta con hueso propia de la época estival. Como la cereza, retrasa el envejecimiento, previene el colesterol y ayuda a evitar el estreñimiento. Contiene fibra, potasio, hierro, fósforo y vitamina E. Y también como en el caso de la cereza, puede encontrarse en el Valle del Jerte, donde la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, inscrita en la Denominación de Origen Cereza del Jerte, comercializa estas fruta.

Ciruelas / gettyimages.com

Melocotón. Al igual que la cereza, el melocotón cuenta con propiedades antioxidantes. Esta otra fruta de verano, con hueso, cuenta además con vitaminas A y C y es rica en fibra, propiedades estas también presentes en la cereza. Estos nutrientes están presentes en mayor medida en el melocotón fresco. Los melocotones en almíbar, por el contrario, tienen una proporción menor de la mayor parte de los componentes saludables del melocotón, sobre todo vitamina C y ácido fólico. Sin embargo, el contenido en azúcares libres es el doble cuando se consumen en conserva.

Nectarina. La nectarina es otra fruta que alcanza su estado óptimo en verano. Es una variante del melocotón y, al igual que este y que las cerezas, contiene vitaminas A, y C, y ácido fólico. Presentan también un elevado contenido en agua, mientras que los hidratos de carbono suponen el segundo nutriente mayoritario. Entre los minerales destaca su aporte de potasio, aunque también presentan otros como magnesio y fósforo.

Nectarina / gettyimages.com

 

Picota

La importancia del cultivo del cerezo en la economía del Valle del Jerte

cultivo cerezo valle del jerteEl Valle del Jerte es una de las zonas de España con mayor densidad de cultivo de cerezo. La provincia de Cáceres es la principal zona productora de cerezas de España, mientras que Extremadura ocupa la segunda posición por comunidades, tras Aragón y por delante de Cataluña. El Valle del Jerte y sus zonas limítrofes cuentan con más de un millón y medio de árboles plantados y hasta cien variedades de cereza, de las que cinco están protegidas por la Denominación de Origen Cereza del Jerte (la cereza Navalinda y el grupo de las pciotas: Ambrunés, Pico Negro, Pico Colorado y Pico Limón Negro). Todas estas variedades hacen que la cereza sea un producto esencial en la economía local. Dependiendo de las condiciones climatológicas, se producen al año unos 20 millones de kilos de cerezas y entre ocho y diez de picotas, de las que el 70% van a mercados internacionales, entre el Valle del Jerte y los de La Vera y El Ambroz.

La cereza da de comer en el Valle del Jerte no solo a los agricultores, sino también a los empleados de las cooperativas y empresas donde el producto se procesa y envasa. Cinco de ellas están inscritas en la Denominación de Origen Protegido Cereza del Jerte: Cooperativa del Campo de Navaconcejo, Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, Campo y Tierra del Jerte, Cooperativa del Campo de Navaconcejo y Grupo Alba.

Tiene especial importancia para la economía local la Agrupación de Cooperativas del Valle del Jerte, cooperativa de segundo nivel, que aglutina a 16 cooperativas agrarias de los once pueblos del valle, así como a algunas de la vecina comarca de La Vera. Comercializa, desde 1986, 15.000 toneladas anuales de fruta, no solo cerezas, sino también higos, castañas, ciruelas o frambuesas, otros de los productos importantes en la economía local, junto a las cerezas.

Además de la producción de cereza, que favorece y abarca las comarcas limítrofes como La Vera o El Ambroz, existe una industria transformadora relacionada. De la cereza se obtienen en el Valle del Jerte licores, aguardientes, mermeladas y las picotinas (cerezas tipo picota maceradas en aguardiente).

Asimismo, este cultivo beneficia al sector turístico: la Floración del cerezo atrae gran cantidad de visitantes al Valle del Jerte, unos 200.000 en 2014, mientras que la zona es pionera en tratamientos de belleza y salud relacionados con la cereza, como la cerezaterapia.

Podéis ver algunos datos intereantes en esta presentación de Jesús Alonso Sánchez:

 

¿Por qué la Picota del Jerte no tiene rabo?

La Picota del Jerte es una cereza única y originaria del Valle del Jerte y las comarcas limítrofes. Madura en el árbol al sol, durante más tiempo que otras variedades de cereza y solo cuando alcanza su punto óptimo de maduración se desprende del árbol sin rabo. Existen cuatro variedades de cereza tipo picota, únicas y excepcionales, que comparten esta característica: Ambrunés, Pico Negro, Pico Colorado y Pico Limón Negro. Podrás encontrarlas a partir de junio, durante varios meses, en los establecimientos comerciales, identificadas con la contraetiqueta de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte.

Es importante que rechaces imitaciones, ya que una práctica fraudulenta consiste en desrabar otras cerezas, que no son picotas para comercializarlas como tal. La Picota del Jerte es la única variedad de cereza que no tiene rabo y que lo pierde de forma natural.

La Picota del Jerte desprende del pedúnculo de forma natural durante el proceso de recolección. Esto significa que la cereza no se daña y que el punto de unión con el árbol queda perfectamente cicatrizado. Por este motivo, la Picota del Jerte se conserva mejor, sin que lleguen gérmenes al interior del fruto, como ocurre con las cerezas desrabadas, a las que la separación artificial del rabo les deja una herida.

En el siguiente vídeo te contamos más cosas sobre la Picota del Jerte y el resto de cerezas que se cultivan en la misma zona de producción.

El Valle del Jerte producirá diez millones de kilos de Picota certificada en 2014

picota del jerteEl Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Cereza del Jerte ha comenzado a certificar las primeras Picotas de las cuatro variedades certificadas: Pico Limón Negro, Pico Negro, Pico Colorado y Ambrunés, esta última, la más apreciada por ser la que más tiempo madura en el árbol al sol, y por tanto es la más dulce.

El presidente del Consejo Regulador, José Fernández, comentó que “este año aumentará la producción y creemos que se recogerán aproximadamente unos 10 millones de kilos de Picota del Jerte”. “Este aumento no afectará a la calidad del fruto que, al igual que el año anterior, será excelente”, añade Fernández.

En el Valle del Jerte el cultivo de las cerezas se desempeña de una manera natural, tradicional y sin aditivos, lo que consigue que las cerezas y picotas tengan un sabor único y un altísimo contenido en vitaminas, oligoelementos, flavonoides, etc. Tras una cuidadosa selección a pie de árbol, de acuerdo a un riguroso control de calidad, sólo las mejores se identifican con el sello de la Denominación de Origen Cereza del Jerte.

Las picotas del Jerte son un producto exclusivo que se distingue por su sabor y dulzura. Son las únicas que se desprenden del árbol sin rabito, pero hay más características que las diferencian del resto: su textura carnosa y más crujiente, su tamaño de un calibre de menor tamaño – comprende desde los 22 a los 26 milímetros- y su sabor más dulce y su color. Su cultivo natural y su recogida y tratamiento tradicionales multiplican sus propiedades y permiten que lleguen a los mercados en el momento óptimo para el consumo.

Este producto cada vez está más demandado tanto en el mercado nacional como internacional, sobre todo en Alemania y en Reino Unido. El 70 por ciento de la producción de Picotas del Jerte se exporta.

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