Podar un cerezo es una función indispensable para garantizar la buena salud del árbol y también que su producción sea regular. La época y el tipo de poda dependen tanto de la especie de cerezo como de las condiciones climáticas. Los cerezos recién cultivados o jóvenes requieren más cuidados y deben ser podados cada cierto tiempo. Pero la mejor época para podar un cerezo dulce ya maduro suele ser durante los meses de septiembre y octubre. Justo después de la recogida de fruta en verano.

En estos meses la savia sigue circulando por el árbol por lo que los cortes tienen una buena cicatrización. Esta poda de producción es esencial para sanear el árbol después de la fructificación, y retirar las ramas viejas y dañadas. También es necesaria para garantizar la entrada de aire y de luz de cara al invierno.

Las variedades muy productivas o auto fértiles requieren de una poda más intensa. Se deben despuntar las ramas excesivamente largas o altas y también los chupones que puedan salir en las ramas gruesas. Para aumentar el calibre de los frutos, se recomienda podar las yemas. De este modo, se reduce la producción del árbol pero aumenta el tamaño del fruto.

Ni en verano, ni en invierno

De noviembre a febrero, no es aconsejable podar un cerezo. Durante el invierno, la poca circulación de savia dificulta la cicatrización de los cortes favoreciendo la penetración de hongos e infecciones. Una de las enfermedades más habituales en los cerezos es la gomosis, o excesiva producción de goma, que se desarrolla fundamentalmente en estos meses. Por otro lado, tampoco es aconsejable podar un cerezo en verano ya que el árbol puede perder mucha agua debilitándose.

En los meses de febrero  y marzo, cuando el cerezo está a punto de florecer, es una buena época para realizar la poda de formación. De cara a la primavera, los cerezos ya vuelven a generar savia suficiente, lo que les permite cicatrizar los cortes.

Aunque existen diferentes tipos de poda de formación, su objetivo siempre es formar un tronco fuerte y una estructura arbórea que genere una buena producción lo antes posible. Además, con la poda de formación se pretende detener la altura del árbol para que entre en producción rápidamente. 

Junto con las podas de producción y formación, también se realizan las de rejuvenecimiento y limpieza. Se llevan a cabo a principios de otoño y primavera para sanear los cerezos.