Existen muchos mitos sobre la cereza. En esta entrada nos proponemos contaros algunas realidades sobre los beneficios de una fruta tan saludable como esta. Os recordamos que la cereza es antioxidante, antiinflamatoria, buena para el corazón y la circulación, digestiva e incluso ayuda a conciliar el sueño. Sin embargo, también existen muchas falsas creencias en torno a las propiedades de la fruta.

¿Las cerezas engordan?
Este es quizás el mito sobre las cerezas más extendido. Al contrario de lo que se piensa, las cerezas no engordan, sino que son bajas en calorías. Pese a su sabor dulce, el aporte calórico de esta fruta no es muy superior al de las manzanas o las peras. La asociación de su sabor dulce con una gran cantidad de azúcar, ha provocado que durante décadas las cerezas fuesen desaconsejadas para las personas que padecían diabetes. Hoy en día, los médicos no las restringen.

¿Las cerezas dañan el esmalte de tus dientes?
Los frutos silvestres, las cerezas, el café, el té, el vino tinto, la salsa de tomate, la remolacha… Todos estos son alimentos de los que se piensa que dañan el esmalte de los dientes. No es así, simplemente influyen en su coloración. Cuanto más poroso es el esmalte, más se adhieren a él los pigmentos oscuros de algunos alimentos. Por el contrario, hay otros alimentos que mantienen los dientes blancos, como la manzana, la zanahoria, la lechuga o el queso. Como siempre, el equilibrio, es la mejor norma a seguir.

¿Se puede beber agua después de comer cerezas?
Otro de los mitos sobre las cerezas es que no debes beber agua después de comelas, pues dificulta la digestión. Pues bien, esto resulta ser otra falsa creencia, que asocia el empacho de cerezas con su difícil digestión. Beber agua después de cualquier comida acelera la digestión y, como consecuencia, si después de darte un atracón de cerezas, bebes agua, puede que tengas que ir rápido al baño.

¿Son malas para el intestino?
Entre las propiedades de las cerezas destaca que es una fruta muy digestiva y que regula el tránsito intestinal, ya que tiene propiedades laxantes. Además de sus propiedades antioxidantes, también ayudan a regular el colesterol y el ácido úrico. Sin embargo, las cerezas pueden ser perjudiciales para las personas que padecen de colon irritable debido a su alto contenido en fructosa y la asociación de esta enfermedad, en algunos casos, con la mala absorción de la fructosa. Pero no, no son malas para el intestino en general. Este es otro de los mitos sobre las cerezas que carece de fundamento.