En nuestro artículo anterior hablábamos de cómo cultivar cerezas desde el primer momento, cuidando las semillas y llevándolas a germinar en una planta sana. Nos ocuparemos ahora del trabajo necesario para cuidar de los árboles y que estos primeros brotes se conviertan en un árbol de cerezo adulto y capaz de darnos frutos todos los años.

Tanto si has plantado las semillas como si has cogido el atajo de comprar un plantón –un árbol joven, que puede adquirirse en lugares especializados –, ahora tienes que llevar esta pequeña planta a la edad necesaria para que pueda dar cerezas. Lo primero a la hora de cuidar de los árboles, paciencia. Los cerezos no dan fruto hasta los cinco años de edad. Lo segundo, precaución, se trata de árboles sensibles a las plagas en sus primeros años, por lo que es aconsejable tener más de uno para garantizar las posibilidades de supervivencia y no realizar esfuerzos en vano.

Primera regla. Abona la planta cada primavera a partir de su primer año. Cubre bien la base con compost descompuesto, al inicio de la estación de las flores, y deja que el árbol se aproveche de sus nutrientes para crecer.
Segunda regla. Protégelo de plagas y animales. Uno de los trucos a la hora de cultivar cerezas es defender los árboles de sus peores enemigos. Si tu finca no está bien vallada, recomendamos rodear los plantones con un cilindro de alambre enrollado para que no se les acerquen los ciervos o los jabalíes. Además, una vez al mes debes examinarlo atentamente en busca de agujeros de los que parezca emanar serrín. Si localizas alguno, mete una aguja afilada dentro para matar al insecto que se está comiendo tu cerezo.

Para cuidar de los árboles ante estos ataques, también es recomendable envolver los troncos con un mosquitero durante la primavera, para evitar que los mosquitos pongan huevos en el tronco. Y, a finales de otoño, hundir en el suelo una malla de gallinero alrededor del cerezo, para protegerlo de los roedores. La barrera debe tener unos cinco centímetros de profundidad –los ratones saben cavar– y 20 cm de alto, tal vez más si vives en una zona con nevadas frecuentes.

Tercera regla. Poda el árbol. Si quieres saber cómo cultivar buenas cerezas, has de saber como podar un cerezo. No es difícil, y has de tener cuidado de no pasarte. Corta lo justo para mantener las ramas simétricas y estimular el crecimiento.

Cuarta regla. Poliniza las flores. La flor del cerezo, que tantos cuadros ha inspirado, es por sí sola un motivo para tener este árbol en el jardín. Pero si quieres cuidar de los árboles adecuadamente para que produzcan ricas cerezas, debes estar seguro de que las flores sean polinizadas. Quienes realizan este trabajo son las abejas, así que es mejor tener una colmena cerca y asegurarte de que no usas pesticidas que afecten a estos insectos. Y también has de tener cerca otros cerezos, ya que un árbol no puede fecundarse a sí mismo.

Quinta regla. Espanta a las aves. De nada sirve tener unas excelentes cerezas y cuidar de los árboles bien si se las comen las aves antes de que maduren. Un espantapájaros puede ser tradicional y hasta bonito, pero resulta más efectivo, en general, colgar objetos brillantes de las ramas del cerezo. Los viejos CDs y DVDs que ya no funcionan desempeñan esta tarea con admirable eficacia.